15 de junio de 2012

La constancia de la persona espiritual: NECESARIO EN ESTOS TIEMPOS


La Luna es para nosotros, símbolo de algo que se mantiene estable, constante, fijo. Cumple un ciclo del cual depende la vida en este planeta, y del cual no dudamos que el día de mañana no va a cumplirse. En el Salmo 89:37, a la Luna se la llama un "testigo fiel" en los Cielos, que ha establecido YHWH como una lumbrera, una fuente de luz de la cual nos beneficiamos.

¿Se imagina cómo sería nuestra vida si empezáramos a dudar sobre si el próximo mes, la Luna no cumplirá su ciclo de fases? Eso no sucede, porque sencillamente, existen Leyes y Fuerzas de la Naturaleza, que aunque no las entendamos del todo, hacen que la Luna, el Sol y las Estrellas, cumplan con su función, y eso hace posible la vida en este planeta.

En nuestra vida, quisiéramos asemejarnos a la Luna en una cualidad: la constancia. Ser constantes es una virtud de una persona espiritual, porque significa que tiene el valor y la fe de seguir adelante, siempre adelante. Sí, definitivamente estos tiempos nos colocan en situaciones difíciles y complejas. Pueden ser los problemas económicos, de salud o de cualquier tipo. Nos vienen a la mente estas frases del apóstol Pablo:



Pero esta riqueza la tenemos en nuestro cuerpo, que es como una olla de barro, para mostrar que ese poder tan grande viene de Dios y no de nosotros.  

Así, aunque llenos de problemas, no estamos sin salida; tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos.  

Nos persiguen, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos destruyen.

2 Corintios 4: 7-9


Y la constancia comienza en un lugar: nuestra mente y corazón.

Eso significa que, si queremos ser constantes, debemos perseverar en nuestra forma de pensar. Pensar de forma que tengamos buenos pensamientos, pensamientos de fe, de ánimo, de esperanza, de bienestar. No es suficiente pensar bien un día o pensar bien solamente por momentos. Es necesario que seamos constantes en nuestros buenos pensamientos. Tenemos que perseverar en la fe, pues es el que "persevera hasta el fin", el que es salvo, y logra de Dios sus preciosas bendiciones.

¿En qué debemos ser constantes como personas espirituales? Veamos 2 áreas: la oración y los buenos pensamientos. 


Ser constantes en la oración
 
La oración nos mantiene conectados con el Padre. "Perseveren en la oración", aconsejó Pablo a los Romanos (Romanos 12:12). Ahora bien, ¿cómo ser constantes en la oración al Padre? Santiago 1:6-8 aconseja sobre la oración: 

 
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra 

No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  

Es un hombre de doble ánimo, 

inconstante en todos sus caminos. 

 
Hay aquí 2 actitudes que son 2 polos opuestos: la fe y la duda. Y ambas vinculadas a la oración, y su poder eficaz. Podemos tener fe en la oración, o podemos dudar de la oración. Por supuesto, con resultados diferentes.

Santiago comenta lo que le sucede a la persona que tiene la actitud de duda respecto a la oración a YHWH. Dice que quien duda es como una onda del mar, movida de un lado a otro, dependiendo del vaivén del viento. Su oración no recibe respuesta. ¿Cómo es esa persona? Es de doble ánimo, INCONSTANTE en todos sus caminos. 
 
Note la relación de cosas:

QUIEN DUDA DEL PODER DE LA ORACIÓN=SER UNA PERSONA 

DE DOBLE ÁNIMO=INCONSTANTE

La relación es clara. Dudar equivale a ser una persona de doble estado de ánimo, y eso se llama inconstancia. ¿Puede lograr resultados de éxito una persona que piensa ahora una cosa, y en 2 días otra? Desde luego que no.
 
¿Qué significa ser de doble ánimo?
 
Significa tener dos pensamientos contrarios viviendo en su interior. Por ejemplo, hay personas que están convencidas de que Dios puede prosperar y darnos bienestar, pero critican cuando ven la bendición que otros han recibido. O hay quienes al ver la evidencia de la urgencia de los tiempos que vivimos, tambalean en su fe. "No está pasando nada como para mantenerse alerta", dicen. Pero las señales han estado sucediendo, lo que predijo Jesucristo se ha estado cumpliendo.

La fe, según Jesucristo, es constante, inamovible, pese a las circunstancias.

Cuando nuestra fe es firme y constante, te alegras del bien ajeno y te preparas para recibir el tuyo con corazón y mente limpios. Si YHWH es el dueño del oro y la plata, y todo lo bueno viene de Él, entonces el que otro prospere, significa que Dios sí prospera y bendice a los suyos. A Su tiempo y manera, hará que lleguen a ti las cosas que le has pedido.

Orar por algo, creer que se recibe, y esperar por la respuesta de Dios, haciendo todo lo que se deba hacer en consonancia con lo pedido, demuestra que se tiene un solo propósito, no 2 contrarios. Hay quien ora a Dios porque su matrimonio mejore, pero no saca tiempo para compartir con su pareja. Orar y actuar en el propósito en mente, es ser de un ánimo, Orar y actuar de forma contraria, es ser de doble ánimo. Una persona con un solo ánimo recibe de Dios, porque su comportamiento y forma de pensar están claramente definidos. Ora por una cosa, y actúa para obtenerla. 

Es necesario ser constantes en la oración. Hay que creer, tener fe todos los días, no a veces ni dependiendo de las circunstancias. Nada debe hacerte dudar del poder y del amor de YHWH por ti. No dependas de las promesas de otro, ni de los vaivenes de este mundo. Ten claro que Dios está bajo control, y quien cuida de ti, que sabe hasta cuántos cabellos hay en tu cabeza, te ayudará a salir adelante.

Fortalece tu fe en el poder de la oración leyendo relatos bíblicos que muestren a YHWH como el Oidor de la oración. En 1 Samuel 1, 2 tenemos la historia de Ana, la madre de Samuel, de cómo YHWH respondió su oración, en el Salmo 34 tenemos el relato de cómo David fue librado de una situación angustiante... porque oró. Recuerda a Jesucristo, siempre orando y sintiendo gratitud por el Padre. Actuar así, tu ayudará a ser constante en la oración, fortaleciendo tu fe y tu accionar. 

Ser constantes en los buenos 
pensamientos

Isaías 26:3 dice sobre YHWH:


Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo 
pensamiento en ti persevera
porque en ti ha confiado.
En el hebreo original, la frase "completa paz" es shalóm. ¿Qué significa?

  • Plenitud
  • Bienestar
  • Salud
  • Prosperidad
  • Tranquilidad
  • Contentamiento
  • Buena relación con Dios
Como podemos ver, la completa paz que nos da Dios abarca todo: desde nuestra tranquilidad de ánimo y paz interior, hasta una sensación de plenitud en todo sentido. 

Pero todo esto es el resultado de perseverar en el pensamiento en Dios. Esto apunta a nuestro mundo mental y emocional. ¿Cómo pensamos? ¿En qué pensamos? 

¿Pensamos siempre mal, con sospecha y desconfianza de nosotros mismos, de Dios, o de nuestra situación?  


Hay quienes leen algo "positivo" o espiritual, les parece agradable, pero no asumen la necesidad de renovar la mente. Si leemos algo, o llegamos a la conclusión de que cierta idea o concepto, es verdadero y proviene de YHWH, entonces se debe cambiar la mente hacia ese pensamiento. 

Por ejemplo, recordemos la ocasión en la que Jesús le dijo a Pedro que "desde este momento serás pescador de hombres". ¿Qué debía Pedro pensar en su interior? ¿Debía seguirse viendo a sí mismo como un simple pescador, o como alguien llamado a una misión que le encargó Jesucristo?


Quien siempre está "reiniciando" los pensamientos todo el tiempo, pensando una cosa, y la otra contraria, se desgasta y complica la vida. ¿Tiene paz interior? Es evidente que no. 


El texto de Isaías 26:3 hace referencia a la perseverancia. En el hebreo original, la palabra que se traduce perseverancia, es Camak.


Transmite la idea de sostener o mantener algo, aún en contra de la resistencia de fuerzas contrarias.

La fuerza contraria a la perseverancia en los pensamientos, en los pensamientos de fe, de ánimo, de valoración y amor, que son buenos pensamientos, se presenta en la forma de dudas, conflictos internos, la actitud de otros o nuestros propios estados de ánimo. Por ejemplo, suele suceder que cuando una persona decide dedicar más tiempo a la lectura de la Palabra de Dios y la oración, surge "algo" que parece impedirlo. ¿A qué hacerle caso? ¿Al impedimento o a la decisión que ya se tomó?


Note este relato, sacado del Manual del Guerrero de la Luz:



El guerrero sabe que un ángel y un demonio se disputan la mano que sostiene la espada. 


Dice el demonio

"Vas a flaquear. No sabrás cuál es el momento exacto. Tienes miedo". 

Dice el ángel

"Vas a flaquear. No sabrás cuál es el momento exacto. Tienes miedo". 


El guerrero se sorprende. Ambos le han dicho lo mismo


Entonces el demonio continúa: "Deja, que yo te ayudo". 

Y el ángel: "Yo te ayudo"


En ese momento, el guerrero percibe la diferencia

Las palabras son las mismas, pero los aliados son diferentes. 


Entonces él escoge la mano de su ángel. 



Este es un relato interesante, porque nos muestra 2 caras de una misma moneda. Tenemos presentes 2 personajes: un ángel y un demonio. Se supone que el ángel tiene un mensaje del Padre de amor, luz y verdad. Y esperamos que el demonio nos asuste, nos siembre dudas, nos haga desistir.

Pero no, ambos dicen lo mismo: por cierto, nos dicen la verdad. Y vale aclarar el punto de que el Padre de la mentira, como le llamó Jesucristo, y sus secuaces, no necesariamente siempre "mienten" o inventan "cuentos falsos". En ocasiones dicen la verdad y hablan cosas verdaderas, como se manifiesta en este relato. Pero, hay que saber percibir la diferencia, saber elegir entre le luz y la oscuridad, elegir al Padre, pues es quien nos ama y protege realmente.

Estamos hablando de perseverar en los pensamientos. Nuestra mente debe estar llena de los pensamientos de YHWH, tener siempre presentes las enseñanzas de Su Hijo. Nuestra fe en Dios y Su Hijo nos permitirá seguir adelante con lo que Él nos enseñe, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda. Hay un solo camino al Padre, y no es otro que Jesucristo, y lo que Él nos enseñó respecto a adorar al Padre con espíritu y con verdad.

La perseverancia en los pensamientos depende de la confianza que tengamos en YHWH. Por ello, es vital fortalecer la confianza en el Padre. Recuerde si:

QUIEN DUDA DEL PODER DE LA ORACIÓN=SER UNA PERSONA DE DOBLE ÁNIMO=INCONSTANTE
     
Entonces, el caso contrario sería:


QUIEN TIENE FE EN LA ORACIÓN SER UNA PERSONA DE 1 PENSAMIENTO = CONSTANTE

Estos tiempos demandan fe, perseverancia, ser constantes en la oración y en el pensamiento, en los buenos pensamientos. Estos son los que fortalecen la fe en YHWH Dios, basados en conocimiento exacto, discernimiento, amor y valoración hacia nosotros mismos y hacia otros. NO se trata de ser crédulo, sino de cuidar nuestra mente, renovarla, dejar que fluya el espíritu de Dios en nuestra vida. 

YHWH y Jesucristo: constantes

De YHWH se dice:

Santiago 1:17
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.

Hebreos 13:8
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.


YHWH no cambia, no varía. Confiamos en Él porque no es temperamental y su carácter no depende de si “se levantó de buenas o de malas”. No es caprichoso con lo que nos pide. Imagínate que un día dijera: “adórenme” y al siguiente dijera: “hoy no me hablen”. Seguro no confiaríamos en Él porque alguien así no merece confianza. Pero nuestro Dios es constante y fiel. 

¿Qué nos habría pasado si Jesús hubiera sido inconstante? Imagina que un día le dice al Padre que  no quiere salvar al mundo, pero luego le dice que sí, aunque después se arrepiente y decide que no. ¡Piensa qué terrible hubiera sido si un día se aburre y cambia de opinión! Le dice al Padre que en vez de sacrificarse tan dolorosamente, le sugiere empezar todo de nuevo y hacer otra creación, ya que le toma sólo siete días creativos terminarla. Esa constancia y perseverancia nos hacen creer en El Padre y en Su Hijo. 

El amor del Padre fue tanto que nos envió a Su Hijo, y el Hijo amó a la Humanidad y se entregó por nosotros. Necesitamos recordar y tener siempre presentes el amor y la luz eternas del Padre, y guiarnos por Él, por medio de Su Hijo. Imitemos ese carácter constante y fiel de ambos, y seamos personas dignas de confianza, perseverantes, que tenemos la voluntad y determinación suficientes hasta lograr lo que nos propongamos. 

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